miércoles, 23 de noviembre de 2011

Rajoy anuncia por fin su plan maestro para apaciguar a los mercados

Ante las exigencias de continuos sacrificios humanos por parte de estos, el consejo de ministros de Rajoy analizó profundamente la situación y concluyó que “es la hora de dar un salto más en las estrategias de acercamiento a los implacables deseos financieros”. En una rueda de prensa con periodistas de los más importantes rotativos europeos, Rajoy declaró que “ha llegado la hora de hacer lo que tenemos que hacer, sabemos que para aplacar la sed bancaria y la crisis de deuda las medias tintas no han servido. Así que ha llegado la hora de realizar el sacrificio humano más doloroso que podíamos imaginar: entregaremos el corazón de nuestra idiosincrasia, la pureza de nuestra estirpe a los mercados, sacrificaremos nuestras vírgenes, nuestras más puras, castas y cristianas jóvenes españolas”. Y continuó: “Nos enfrentamos a un poder que no entiende de derechos civiles, un poder que vulnera las leyes más básicas de los Estados democráticos modernos y nos retrotrae a pasados oscuros, así que hemos descubierto que hemos de hablarle en su mismo lenguaje”. Un decreto ley sin precedentes permitirá arrendar 200 vírgenes a cada directivo de las tres grandes agencias de calificación, más la poderosa Goldman Sachs. La respuesta no se ha hecho esperar. El inversor Alessio Rastani ha declarado esta mañana que Rajoy “ha sabido captar la esencia de las exigencias de los próceres de las finanzas, ahora nos replantearemos muchos argumentos que han ido cayendo estos años contra España y se disiparán dudas”. Y ante la duda de los periodistas, “nunca existieron tantas vírgenes” se escuchó en la sala de prensa de la Moncloa, el equipo de Rajoy declaró que el problema ya había sido abordado y resuelto. Las numerosas vírgenes saldrán voluntariamente de distintas organizaciones cristianas, donde estas muchachas se han educado con los mejores modales y tradiciones. De siempre se ha sabido que estas organizaciones han sido el caladero para la discreta mujer florero que un buen hombre católico necesita. Como no hay mucho tiempo de maniobra, ya está preparado todo para la dolorosa partida de las vírgenes, que serán despedidas por sus familiares en un ritual cristiano en el puerto de Cádiz. Las chicas están siendo aleccionadas para satisfacer las a veces excéntricas exigencias de estos hombres de moral dudosa. Dicen que lo que más les está costando es aprender a maquillarse y a meterse en trajes de cuero. “Me acostumbraré a tomar farlopa de esa y a que coman sushi en mi cuerpo” decía con sonrojada media sonrisa María Ruiz de Escribano, una de las voluntarias, “lo haré sin disfrutar” subrayaba. Otra muchacha, más vehemente si cabe, remató “lo hago por mi país, por Rajoy y por Dios”

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