miércoles, 15 de julio de 2009

la rabia del milenio


Fuera de la actitud dócil del hombre moderno, en raras ocasiones afloran, desde nuestros hipocampos y sistemas límbicos más oscuros y grasientos, actitudes reptilianas. Patentes salvajadas de autoafirmación del yo, patadas en el estómago de sea lo que sea lo otro. Esos momentos de la vida especiales y únicos que vemos con nostalgia y que se concentran en nuestras hormonadas adolescencias. Esos momentos en los que te sientes como en un concierto de atari teenage riot. Esos instantes en que la cólera brota de tu garganta y crees en palabras como revolución, destrucción total; no ves perverso el sadomasoquismo y el punk gótico siniestro te parece un juego de niñas guapas y pijas. Concreciones de rabia informe donde el mal es el camino mas corto hacia tus objetivos. Qué despierta estos instintos suele ser algo justificable, el hambre en el mundo, los informativos de antena 3. En algunos casos suelen ser motivos inexplicables, yo conseguí este estado alterado en mitad del concierto de otros teenage, los teenage fanclub. En un aseo que era un abrevadero para caballos. ¿Está justificada la cólera? mmmm, tal vez!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

y dios creo el dedo con su dedo... y movió el mundo parado



He venido a hablar del primer motor de nuestra existencia. Aquello por lo que nos movemos y soportamos los desayunos de antena 3 los lunes antes de ir a nuestras (de(s)pre)ocupaciones con ganas de matar a nuestro señor jefe Stablishement encorbatado, engominado o peor, con ropa pija de sport. He venido a hablar de aquello que levanta el ánimo. El ánima, que significa movimiento, ya sea horizontal, vertical, pendular, anular, anal... Y es que a todos nos gusta el mueve mueve, menos al pobre primer motor con el que arrancaba el mundo Aristóteles, siempre ahí a ralentí, acelerando poco a poco el universo, pero siempre ahí quieto y parao a su vez... en fin, que me voy, y me voy a ir pero antes os digo parafraseando a Paco en el Umbral: ¡¡YO HE VENIDO AQUI A HABLAR DE MI DEDO!!

Mediamarktmierdamangomangotero


He aquí un clásico de la publicidad y lo que puede llegar a hacer la aviesa sabiduría popular con los mensajes más bisoños. Mediamarktmierdamangotero. Ya lo sabes, si les compras, vas a ser muy listo. El mensaje es una respuesta anónima y colectiva que el vulgo puede pensar como escarnio a los precios inflacionarios. El “yo no soy tonto”. Pero no tuvieron en cuenta que un "yo no soy tonto" se puede convertir en algo mucho mas cierto, por la simple sustracción de una n y una o. La mano anónima del pueblo vuelve a poner las cosas en su lugar. Ahora bien, debió de ser una mano muuuy larga. Porque el cartel estaba a varios metros

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