jueves, 7 de agosto de 2008

Carta a un joven creativo



Querido amigo que ‘diseñas’… cosas, logotipos, muñequitos, flyers; dibujitos en general. Te escribo esta carta, desde el cariño y el respeto, para hablarte de ti y tu futuro. Te llevo siguiendo tiempo. Reconozco tu estilo. Es único y has tardado años en cuajarlo, lo veo, es inconfundible. Enhorabuena. Camisetas, bolígrafos, revistas de tendencias, estás en todos los sitios. Nada se te escapa. Tal vez no lo hayas pensado, pero todo tiene un fin en el mundo de las formas, y las apariencias.

Estás ahí arriba, pero llegará tu hora. Un editor culto y educado se aproximará a ti y te dirá: vamos a tomar otro rumbo, la revista, la web, la agencia publicitaria, la firma de moda… necesita aires nuevos, una renovación. En ese momento pasarán por tu cabeza todos y cada uno de tus diseños. Desde los que hacías en el margen de la libreta de matemáticas al que hay colgado en la fachada de un teatro de la gran vía de Madrid. Tu caso no es único. Son las generaciones y su idiosincrasia, que nacen, crecen y se estrellan continuamente. He visto crestas de olas llenas de cerebros orgullosos y triunfantes desparramarse por las playas del olvido y las procelosas dunas de la vejez prematura.

Tu situación tal vez será irreversible. No tienes otro estilo, no te salen ideas nuevas, acaba todo en la papelera de reciclaje. Ninguna otra empresa querrá que le hagas lo mismo que has hecho para otros y que ya queda como de otra época y otro momento. En una palabra: te verás A-C-A-B-A-D-O. Qué terrible tiene que ser el momento en el que descubres esto horrorizado. Aprendes la lección, pero es demasiado tarde. Llevabas mucho tiempo encerrado, trabajando sin parar y entre un cómodo círculo de amistades que te empezará a dar la espalda. A los 30 y pico años ni siquiera entiendes cuál es el rollo de los chavalines bellos y pulcros que salen por los barrios de moda. Y firman contratos como los que tú alguna vez firmaste.

Puede que comprendas muchas cosas en ese momento, te darás cuenta de que no eres tú quién utiliza el sistema, es el sistema quién te utiliza a ti. Para perpetuarse y para mantenerse siempre joven y vigoroso. Ay, corderillo, que diste alegremente tu sangre al lobo a cambio de unas monedas y unos pases vip para fiestas de alto standing. Vagarás entre las sombras de los trabajos de medio pelo, y serás sólo el zombie del creador, de la promesa esplendorosa del diseño.

No te lo tomes a mal. No te auguro nada malo, sólo te cuento lo que veo. Y te deseo buena suerte, yo seguiré aquí caminando. Con unos amigos. Únete a nosotros, estamos Dorothy, el espantapájaros, el león, el hombre de hojalata, Goldie y unas cuantas top models de los 90s que han cerrado sus restaurantes vegetarianos. Vamos a pedirle consejo al mago del mundo de la Virgin, Richard Branson. Pregúntale cómo puedes reinventarte. Toma este flyer y ven con nosotros.

1 comentario:

Kaos o Kram dijo...

jovencito...¿donde pincha?

QUEDA USTED CONTRATADO

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