jueves, 22 de octubre de 2009

Literatura quemada


Literatura quemada. Fue en un encuentro surrealista de tequila, amor y cultura. Nos reunimos nosotros, un puñado de amigos viejos, dispersos por las tierras de dios (vuelve a casa vuelve por navidad... pues eso). Entramos en un bar de nombre legendario, Zalacaín. Cafetería bohemia murciana. Entre conversación y conversación sobre el lenguaje idiomático de debussy y el estado del postfeminismo después del mayo francés se me ocurrió rebuscar en los cajones que hay en los armarios del local, todos llenos de piezas de anticuario, tras polvorientas vidrieras. Pensé que podría haber cosas escritas por gente anónima y lo dije en voz alta para darle tono de profecía: a ver si la gente deja cosas escritas para que las lea el resto de la humanidad, un regalo textual al estilo del amigo invisible que le pega mucho a los hippys. Efectivamente, los cajones estaban llenos de papeles, no había grandes epístolas, solo trozos de servilletas y cosas así. Cómico hasta el absurdo, la bonhomía bohemia escondía en esos armarios lo que no se atreven a proclamar a viva voz desde que llegó el punk con su malrollo. Poemas QUE RIMAN! Frases de amor y solidaridad al mundo. Guiños cultos para alumnos de primaria. Detalles de ingenio de lobotomizado. La marihuana y la juventud son condenables. Teníamos ante nuestras manos la prueba de que los hippys no merecen vivir. Si bien matarlos está prohibido... nuestra personal Solución Final fue acabar con el mensaje del hippy, sus textos, sus cartas sin remitente ni destinatario. Fuimos sacando de los cajones los papeles, los leímos entre risas de indignación y los fuimos quemando, ahí mismo, en una pira controlada sobre el cenicero, que no fue advertida por ningún camarero. Y que Hitler habría contemplado con ojos de maniaco iluminado. Nos urgía el hacer desaparecer tanta cita a seres imaginarios del bosque. Lo que más se podía leer era " hadas" y " duendecillos" -HOLA DUENDECILLOS. - tus muertos, cabrón!

1 comentario:

nacho be dijo...

poemas que riman...
la madre que los parió.

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