viernes, 28 de marzo de 2008

la familia es lo segundo


Ayer terminé de ver una peli de japos y japas de los 50 a las 2 de la madrugada y decidí salir a ver qué pasaba y acabé en una fiesta harto extraña, donde farineros de 30 a 40 años convivían en armonía con algunos de mis amigos. Conocí a un señor-hombre al que se me ocurrió preguntarle los apellidos ¿por qué? ¡Quién lo sabe! resultó que el hombre no los tenía. Alguien debería calcular la probabilidad de que se pregunte a un hombre al azar cuáles son sus apellidos y que resulte que no los tenga. ¿Por qué? ¡Quién lo sabe! ¿Será el primer hombre pro-beta?, pero en una casa donde todo, hasta las paredes, eran tapices de florecitas, mariposas y gatos no me resultó tan extraño. El caso es que se despertó en mi un orgullo al pensar que yo sí tengo una genealogía detrás que me da apellidos e identidad, una familia, por eso no puedo resistirme en presentárosla en esta vieja y entrañable foto

1 comentario:

Lara dijo...

Jajaja... no hay nada como la familia y cuanto más lejos mejor, jajaja...
Besos muuuacks!

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